Los Inicios.
La Hermandad de la Vera-Cruz (hoy de La Soledad y Vera-Cruz) ya existía en Villarrubia de
los Ojos en 1614, fecha de la renovación de sus ordenanzas, lo que indica que sus orígenes
deben situarse a finales del siglo XVI. Otra renovación se hizo en 1655. Todas ellas se encuentran
en el Archivo Diocesano de Toledo, debido a que nuestro pueblo pertenecía por aquel entonces a
la Archidiócesis toledana.
Esto la convierte en la cofradía de pasión más antigua de la localidad. La fecha de fundación de esta Cofradía pues, debe situarse entre 1575, año en el que se hacen las Relaciones Topográficas ordenadas por Felipe II y en las que no se menciona nada de la misma, y 1614, cuando se realiza la revisión de sus ordenanzas. Y como decimos, debe ser de unos años después porque se tienen datos de las visitas realizadas a las Cofradías y Hospitales y las medidas que arbitraban los frailes de la Orden de Calatrava, antes de que Villarrubia de los Ojos fuese enajenada de dicha Orden y vendida al conde de Salinas en 1551.
Estos frailes requerían la colaboración de los oficiales concejiles que aparecen expresadas en un texto referido a tres cofradías de Villarrubia entre las que no se encuentra la de la Vera Cruz: ... “Y mandamos a los alcaldes que agora sois de la dicha Villa que dentro de los treinta días primeros siguientes a la data (27 de enero de 1502) deste nuestro mandamiento, toméis las cuentas de los santuarios o cofradías de Santa María de la Vega, Sant Antón e Sant Sebastián desta Villa, que no pudimos tomar e examinar sus cuentas por no estar los mayordomos en la Villa para dar razón dellas...” Además, la historiadora Raquel Torres Jiménez, en su trabajo titulado Religiosidad popular en el Campo de Calatrava, habla de las cofradías de La Mancha hasta 1539 y no encuentra la fundación de la de La Soledad y Vera Cruz de Villarrubia de los Ojos.
Lo mismo ocurre con los estudios llevados a cabo por José Rafael González Romero, quien ve en las ordenanzas de 1614 los documentos más antiguos de esta cofradía villarrubiera.
Siglo XIX.
Ya en 1842 tenía que estar prácticamente extinguida, pues en un documento encontrado en la iglesia
parroquial se le pedía la cura párroco del momento el nombre y el número de las Hermandades
locales existentes, y éste constató que sólo existía una: la Sacramental.
Debió cobrar fuerza de nuevo, ya volcada en la advocación de la Virgen de la Soledad, con la construcción, hacia 1857, de la ermita de la Soledad, tras el desmoronamiento de la antigua de San Sebastián, como antes ha quedado referido, en el sitio de la actual, luego ampliada con la construcción del convento de las Religiosas Clarisas en 1885, dada la etapa de estabilidad nacional iniciada con la Restauración, que traería consigo, sin duda, un florecimiento de esta Hermandad que llegó hasta la guerra civil de 1936. Fue entonces cuando se inició una segunda etapa de florecimiento para la Cofradía.
El 27 de abril de 1855 se creaba en nuestro pueblo la Venerable Orden Tercera de los Servitas, rama seglar de la orden religiosa del mismo nombre que centraba su devoción en la Virgen María en sus advocaciones de los Dolores y de la Soledad. Las prácticas religiosas de esta Orden se llevaban a cabo en la capilla de la Virgen de los Dolores, instalada en el hueco del campanario, trasladándose más tarde a la recién construida ermita de la Soledad. Entre sus devociones estaba el salir a la calle con la imagen de la Virgen de los Dolores el 15 de septiembre (día de su fiesta litúrgica) y el Viernes de Dolores.
Pronto algunos Servitas decidieron crear una cofradía penitencial que trasladase su devoción a los días de la Semana Santa. Se identificaron con la antigua de la Santa Vera Cruz y Nuestra Señora de la Soledad.
Teniendo algún ejemplar de sus ordenanzas y, basándose en ellas, redactaron unos nuevos estatutos para su piadosa asociación. Volvía a resurgir la Cofradía de la Vera Cruz y Soledad, que como vemos, prácticamente estaba extinguida.
Siglo XX
Tras el paréntesis obligado de la guerra civil se reorganiza. Terminada la contienda civil,
participa en la Semana Santa de 1941, puesto que en la Semana Santa del año anterior, 1940,
esta Cofradía y la de Jesús Nazareno no procesionaron, sólo participaron de los actos litúrgicos,
especialmente de los días de 10 y 11 de abril, Jueves y Viernes Santo. Es concretamente el 23
de febrero de 1941, bajo la presidencia de Miguel Díaz, cuando se refleja la primera acta de
la junta directiva tras la reorganización.
En esta sesión, entre otros, se tomó el acuerdo de que en la siguiente Semana Santa salieran todos los hermanos que pudieran. Sin embargo, la Cofradía debió reorganizarse antes, pues el libro de tesorería se abrió el 15 de diciembre de 1940. Y es que un grupo de antiguos cofrades animados por don Manuel Ortega, párroco de la Villa, decidieron volver a refundarla canónicamente.
Es a partir de esta fecha cuando de nuevo el profesor Villalobos Racionero divide en cuatro las etapas por las que pasa la Cofradía desde la guerra hasta la actualidad. La primera, ya vista, desde el fin de la guerra hasta 1944, y es que el 14 de abril de 1944 don Emeterio Echevarría Barrena , Obispo Prior de Ciudad Real, disolvió a antigua Cofradía de la Vera Cruz y Soledad y aprobó erigir canónicamente la Hermandad de la Soledad y Vera-Cruz, aunque con ésta última denominación ya se la conocía desde 1940.
Fue, por tanto, 1944 el año en el que se aprobó en nuevo reglamento, que ya citaba de forma explícita que la sede de la Cofradía era la Iglesia de la Soledad (Religiosas Clarisas).
La segunda etapa de este nuevo ciclo es para Villalobos Racionero la que va de 1945 a 1959.
Es un tiempo de desarrollo, en el que la Hermandad va creciendo y consolidándose.
San Cristóbal
Esta Cofradía celebraba la fiesta de la Invención de la Cruz en día 3 de mayo y sus víspera en
la ermita de San Cristóbal ya en 1614 situada en las faldas de los Montes de Toledo, en sus
estribaciones y en el cerro del mismo nombre del patrón de todos los conductores y caminantes.
Esta Cofradía se ha hecho cargo de las reconstrucciones que han sido necesarias con el paso del
tiempo de dicha ermita de San Cristóbal, cuyos cimientos siguen siendo los mismos que ya se
citaran en 1575, aunque muy retocada por las diversas remodelaciones llevadas a cabo con el
devenir de la historia.
Tras la guerra civil de 1936, vuelve a encargarse la Cofradía de la Soledad de su reconstrucción y los cultos litúrgicos en la misma. El nombre de San Cristóbal pasó a la Hermandad, que desde los estatutos de 1992 es registrada como Hermandad y Cofradía de La Soledad y de la Vera-Cruz (San Cristóbal), a pesar de haber rendido culto al patrón de todos los conductores desde tiempos inmemorales. Las fiestas en su honor son celebradas el primer domingo de mayo y el 10 de julio, fecha en las que se realiza la Semana Cultural del Santo Patrón de los conductores, instaurada en 1986.
A partir de 1982 volvió a potenciarse la fiesta ancestral de la Cruz de Mayo, ya en esa época en pleno declive, desde 1951 en que de nuevo había sido instaurada tras la guerra. Sólo que ahora el culto dentro de la misma no se derivaba a la Santa Cruz (como desde los orígenes de la Hermandad), sino a San Cristóbal. Se trasladó al primer fin de semana de mayo, el más próximo al día 3, se recuperó la tradición del bateo, la procesión del Santo y la misa de campaña.
El próximo día 22 de febrero comienza la Cuaresma, tiempo de perdón y conversión.
La Cuaresma nos ofrece una vez más la oportunidad de reflexionar sobre el corazón de la vida cristiana: la caridad.
Es un tiempo para que, con la ayuda de la Palabra de Dios y de los Sacramentos, renovemos nuestro camino de fe, personal y comunitario.
Señor Jesús, hermano nuestro,
tú eres nuestro Maestro y nuestro Siervo,
Pan, Palabra y Cordero.
Confórtanos en nuestro camino,
haznos crecer mientras caminamos
Tú, estás siempre a nuestro lado.